La obesidad es la enfermedad metabólica más prevalente del mundo occidental, que se define como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Se calcula que a nivel mundial hay 500 millones de personas con obesidad y 1500 millones con sobrepeso de los cuales 40 millones son niños menores de cinco años.

Una forma simple de medir la obesidad es el índice de masa corporal (IMC) que se calcula dividiendo el peso en kilos entre la altura en metros al cuadrado Kg/m2; cuando es igual o mayor que 40 se considera obesidad mórbida (OM) y igual o mayor que 50 obesidad extrema.
La causa fundamental de sobrepeso y de obesidad es un desequilibrio energético entre las calorías consumidas y las gastadas, aunque es una enfermedad multifactorial. En la actualidad se tiende a un aumento de la ingesta de alimentos hipercalóricos y a una disminución del ejercicio físico.

La obesidad y el sobrepeso son el quinto factor principal de riesgo de defunción en el mundo. Cada año fallecen por lo menos 2,8 millones de personas adultas por esta causa. Además, presenta patologías asociadas como diabetes tipo II, cardiopatías isquémicas, algunos cánceres, osteoartropatías, dislipemias, SAOS, esteatosis hepática y patología psiquiátrica (ansiedad y depresión).

Control y abordaje

El control y abordaje de esta enfermedad debe ser integral y multidisciplinar incluyendo múltiples aspectos: recomendaciones dietéticas, modificaciones de hábitos de vida, ejercicio físico, fármacos y procesos quirúrgicos.

El 81% de los pacientes con obesidad mórbida abandonan el tratamiento dietético recuperando en poco tiempo el peso perdido.

La cirugía bariátrica es el tratamiento más adecuado y eficaz para los pacientes que presentan obesidad mórbida. Es capaz de producir una pérdida de peso significativa y sostenida en el tiempo superior a otros tratamientos y una resolución o mejoría de gran parte de las comorbilidades asociadas y la calidad de vida, siendo este hecho especialmente relevante en el caso de la diabetes (de ahí el término de cirugía metabólica) y la patología respiratoria (SAOS).


El seguimiento dietético y la educación nutricional en los pacientes intervenidos es fundamental.

Las recomendaciones nutricionales post-cirugía pueden variar según el tipo de intervención (restrictiva, malabsortiva o mixta) aunque en general hay que prestar especial atención en la ingesta de proteínas y en algunos micronutrientes como hierro, calcio, cinc, ácido fólico y vitaminas D y B12.
Los metaanálisis actuales refieren muy buenos resultados de la cirugía bariátrica para el tratamiento de la obesidad mórbida a corto, medio y largo plazo. Las complicaciones son mínimas cuando está realizada por cirujanos expertos.

DR. ANTONIO MONTILLA
RESPONSABLE NUTRICIÓN CLOHED CIRUJANOS

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